Artístas del terror

En Artículos por Susan Crowley

Picasso, el genio del cubismo. El pintor obsesivo más famoso del mundo. Su vida personal fue un infierno, por lo menos para sus mujeres; basta ver la cantidad de malas películas que se han producido con el tema. ¿Es necesario hacer añicos a una mujer para luego pintarla como salvaje y monstruosa? Si no, hay que ver Mujer que llora, nadie dudará que es víctima de violencia intrafamiliar, la de la vida real, la bellísima modelo Dora Maar.

Y qué decir del comportamiento del gran Auguste Rodin con Camille Claudel, pareja que inspiró una película bellísima con Isabelle Adjani y Gérard Depardieu, Camille. En ella podemos ver el daño y el abuso del que fue víctima la gran artista en manos de su maestro. Terminó en un manicomio. Los que vivían alrededor de esta pareja, pensaban lo peor de él pero cómo denunciar a Rodin cuando literalmente era el Dios del arte.

Y ya entrados en historias de terror, ¿qué tal la del minimalista Carl André? Discutiendo con su mujer, la gran artista Ana Mendieta, ella cae por el balcón 34 pisos, justo cuando la discusión subía de tono —rasgo muy frecuente en la vida de esta pareja. ¿La mató? ¿Se resbaló? Lo que importa es que a pesar de que exoneraron a André, el mundo neoyorkino del arte sigue dividido, mientras las feministas lo llaman asesino, el mainstream del arte vive para adorarlo.

Sin duda uno de los más importantes artistas de la historia es Francis Bacon. Sus figuras abandonadas en medio de un cuadro, sus contorsiones que retan el poder de la carne, su cuestionamiento al  vacío en cada lienzo nos fascinan a tal grado que incluso olvidamos que en muchas de ellas su modelo es George Dyer,  amante y víctima de Bacon y quien se suicidó la misma noche que él inauguraba su retrospectiva en el Grand Palais. Se dice que en el momento en el que Bacon recibió la noticia, mantuvo la conversación con sus invitados. Esto se cuenta muy bien en la película El amor es el diablo, obra maestra del cine inglés.